Fue una tarde en Buenos Aires, hace un año ya.

El suelo, unos cojines nuestros asientos.

Sobre el piso dos copas de vino, mudas testigos de nuestro encuentro. Un brindis para nuestra mutua bienvenida.
Años de esperas y ansias, ahora ahí estábamos los dos frente a frente.

Clima cálido aquel 10 de abril. El vino era el aderezo. Bajo ese paisaje fuimos hilvanando nuestra historia. La cubrimos con corazas impenetrables a todo aquello que nos diera sombra, las polillas de la distancia no tendrían cabida.

Tan fuertes son los nudos que nacieron en aquellos días, que cuando la polilla ha amenazado, nos hemos hecho más fuertes y más firmes.

Amor, tu estás ahí.. yo aquí, al amparo de una copa de vino, entrelazo mi brazo solo, aqui estoy a la vera del camino, a la espera de los sueños y de las promesas de un mañana.